Fueron acompañados por el P. Justo Gónmez, LC, y Daniel de la Rosa, coordinador del VAS. Los voluntarios estaban distribuidos en tres proyectos diferentes: Brothers -un centro de personas con discapacidad, y las Misioneras de la Caridad-, una casa para indigentes dolientes y moribundos, y una casa para huérfanos con VIH y personas con discapacidad.
Laura Jiménez Fernández, una de las voluntarias ha compartido algunas experiencias de este verano en un testimonio. Está recién licenciada en Excellence por la UFV: "Estos días, Dios me ha dado la oportunidad de saborear pequeños cachitos de cielo, me ha permitido recordar que todo es mucho más sencillo de lo que pretendemos diseñar y programar en nuestras cabezas, que hay que confiar. En estos días Dios me ha permitido olvidarme de mis insignificantes problemas, alejarme de mi pequeña burbuja, para entregarme a estos niños que tanto lo necesitan y que tanto me han aportado; así como volver a valorar lo que tengo y agradecer inmensamente las oportunidades que se me ofrecen cada segundo".
(Leer el testimonio completo)
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