9 de abril de 2015

La diócesis de Huesca recibió a 25 misioneros de 15 y 16 años para contagiar esta Semana Santa de la alegría de la fe

Este grupo llegó a Huesca para ayudar a don Rafael Carrasquer durante la Semana Santa, quien recibe a Juventud Misionera desde hace más de una década. Don Rafael entonces atendía a 17 pueblos en el Pirineo y “por casualidad” conoció a dos jóvenes que estaban por la zona de excursión. Estos le hablaron de esta iniciativa del Regnum Christi al servicio de la Iglesia, especialmente de los párrocos diocesanos de zonas rurales con muchos pueblos a su cargo. Desde entonces, año con año, los más jóvenes de Juventud Misionera han acudido a ayudar a este sacerdote diocesano. Este año, los jóvenes estuvieron acompañados por 3 sacerdotes legionarios de Cristo para misionar en Villanueva de Sigena, Castelflorite, Chalamera y Ballobar.



La labor de estos jóvenes provenientes de Valencia, Palma de Mallorca, Madrid y Barcelona ha consistido en dar testimonio de su fe por las calles y las casas, visitar a los ancianos y los enfermos, escucharles, acompañarles, y apoyar a don Rafael en la preparación de los oficios y las celebraciones para dar vida a la liturgia: “Don Rafael es muy activo, un entusiasta, y es una alegría poderle ayudar”, explica el P. José Ignacio de la Barreda, L.C., uno de los tres sacerdotes responsable del grupo de jóvenes.

La fe es cosa de jóvenes
El P. Carrasquer, que les acoge desde hace más de una década cada Semana Santa,
insiste en la importancia del testimonio: “Aportan ilusión, sobre todo, al ver que hay chicos jóvenes que rezan, y dan su testimonio de que esto no es cosa de personas mayores, que es también de jóvenes que son capaces de hacer un esfuerzo en sus vacaciones para venir aquí y compartir su fe”.

“Para los chicos es una experiencia profunda”, explica el P. José Ignacio. “Salen de lo urbano y entran en pueblos y parroquias de zonas rurales, sencillas y humildes. Es una experiencia para ellos de renuncia, de pensar menos en uno mismo y más en los demás, y de notar que la Iglesia tiene necesidad de su ejemplo, de su testimonio, de su alegría, de que sean una Iglesia en salida como dice el Papa”, cuenta el P. José Ignacio.

"S
alir a las periferias es sacar lo que llevas en tu corazón"
Estos adolescentes se encuentran con el ejemplo de un párroco que, a pesar de atender él solo muchos pueblos desde hace muchos años, es testimonio de impulso y energía: “Lo que me mantiene es mi vocación, y la llamada del Señor”, cuenta D. Rafael al preguntarle de dónde nace su fuerza. “Cuando al Señor se le responde, él se encarga de hacer el resto. Y cuando das todo lo recibido, y lo das gratis. No te puedes quedar lo que vives en tu interior para ti. Hay que darlo. Y salir a las periferias es sacar lo que llevas en tu corazón: la felicidad de conocer a Jesús”, explica el P. Rafael.

El P. José Ignacio reconoce que a él también le ayudan mucho las misiones: “Esto me refresca y me devuelve a lo sencillo, a lo importante, a lo esencial, a lo que vale en la vida y que me ayuda a encontrarme con Dios”, confiesa.

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