19 de abril de 2017

Alberto Ranninger fue con Juventud Misionera a Murcia: "Deseaba que Dios tocase mi corazón definitivamente"

Los 258 jóvenes que fueron con Juventud Misionera de misiones esta semana Santa han invertido estas vacaciones en ayudar a las parroquias de diferentes puntos de España. Las diócesis de  Cartagena-Murcia, la de Huesca, la de Astorga, o la de Segorbe, en Castellón, han sido algunos de los destinos que les han acogido y donde han compartido este tiempo litúrgico y el suyo propio con sus habitantes. 

Esta experiencia de acompañamiento y de encuentro con Cristo no ha dejado indiferente a Alberto Ranninger, que este año ha decidido acudir con Juventud Misionera después de hacerlo varios años con Familia Misionera. "Mis expectativas eran las de pasar la Semana Santa con jóvenes de mi edad e intentar acercar a Dios a la gente con la que nos encontrásemos", nos cuenta. 

Alberto ha compartido en LomásRC su testimonio de estas misiones en una entrevista que te ofrecemos a continuación. 



¿Por qué te decidiste en pasar esta Semana Santa de manera diferente?
Bueno, yo llevaba unos cuantos años participando con Familia Misionera en misiones y el año pasado me propusieron un plan diferente. Me invitaron a ir con Juventud Misionera a Murcia. El planteamiento era muy similar al de Familia, o eso creía yo en ese momento, pero dos cosas eran las que me parecían diferentes: la primera es que iría con unos centenares de jóvenes y la segunda era que no conocía a nadie.

Cuando este año se acercaba el momento de elegir entre volver con Familia o probar con Juventud, Dios, sin que yo lo supiera, me insufló el valor suficiente para ir con Juventud. Reflexionándolo ahora, me doy cuenta de que yo deseaba que Dios tocase mi corazón definitivamente para poder ser verdadero testigo suyo.

Durante estas Misiones, ¿qué ha sido lo que más has disfrutado?

Sin duda alguna, he disfrutado de unos compañeros de Misiones inmejorables a los que no cambiaría por nada del mundo y con los que me he puesto de acuerdo para no perder el contacto hasta las siguientes Misiones. También he podido sentir la tranquilidad que supone saber que, aunque nosotros no, Dios lo tiene todo previsto para que seamos felices. Y , ¿por qué no?, he disfrutado de despertarme tras dormir apenas cuatro horas con la alegría propia de quien sabe que tiene una misión que cumplir, una meta que alcanzar, una verdadera motivación. El secreto de todo esto no reside en otro lugar sino en glorificar al Señor con nuestras acciones.

En estos cinco días habrás vivido diferentes experiencias, ¿con cuál te quedas?

Las Misiones son un sinfín de pequeñas experiencias con sus propias enseñanzas. Desde mi punto de vista, son un momento de especial gracia, no sólo para la gente que recibe a los misioneros sino también para los propios misioneros. Sin embargo, el Solnight que vivimos en la Parroquia del Carmen se lleva la palma.

Llevaba yo un año y medio con una pequeña crisis existencial motivada, principalmente, por mi incapacidad para perdonarme todos los errores que cometía. Mientras me encontraba en adoración me derrumbé por la deriva que había tomado mi vida. Tomé el rosario y recé, supliqué a la Virgen María que me ayudase a encaminarme al confesionario por primera vez en más de un año. Como madre que es, atendió mi llamada.

No existe gratitud suficiente en el mundo para agradecerle a la Virgen lo que hace por todos y cada uno de nosotros. Citando las palabras de la Virgen de Medjugorje, en una de sus apariciones: “Miradme con el corazón, habladme como a una madre de vuestros dolores, aflicciones y alegrías. Pedidme para que yo ore a mi hijo por vosotros”.

Si quisieses aconsejar a otros jóvenes que fuesen, ¿qué les dirías?

Que no tengan miedo, como lo tuve yo. Que sean valientes, y que si no lo son que le pidan la valentía a Jesucristo.




1 comentario:

Anónimo dijo...

Espero que mus hijos sigan tu camino yo e puesto la semilla al igual que tu madre , viva Juventud y familia misionera .

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