25 de abril de 2019

Ordenaciones sacerdotales 2019 | Hablamos con los tres diáconos que hay en España: “¡Me emociona pensar que con los sacramentos voy a llevar a Dios a los demás!”

El P. Nathan, con sus padres en el día de
su ordenación diaconal
El próximo 4 de mayo, 36 legionarios se ordenarán sacerdotes. Entre ellos, hay tres que están destinados en España: el P. Nathan Wayne y el P. Francisco Javier Cerrilla, en Madrid, y el P. Edgar Pulido, en Valencia. La Misa de ordenación puede seguirse por el canal de YouTube de los Legionarios de Cristo en este enlace, desde las 10 de la mañana. Y para conocer mejor a estos diáconos, hemos hablado con ellos en esta ocasión sobre algo que es propio de los sacerdotes: la gracia de poder celebrar los sacramentos y cuál de ellos les gustaría celebrar de forma especial para el bien de los hombres.




El P. Cerrilla tiene claro que lo dejó todo siguiendo a Cristo para buscar “la felicidad verdadera de los demás y su salvación eterna, el poder estar todos juntos en el cielo festejando con Jesús”. El hecho “de poder brindar el cielo entero a cada persona a través de la Eucaristía o de la Confesión es algo que, por más que intente, no me cabrá ni poquito en la cabeza. Sólo hace que se desborde mi corazón de gratitud, de incomprensión ante un misterio tan grande dentro de alguien tan frágil como yo”.

El P. Edgar, el día de su Profesión perpetua
Este servicio a los demás es lo que también destaca el P. Edgar: “El saber que es un presente que se me da para compartirlo con los demás y buscar que muchas almas se salven a través de nuestra flaqueza y pequeñez”. Y citando a Fulton Sheen nos dice que “The priest is not his own, el sacerdote no lo es para sí mismo, debe ser para los demás y, por tanto, para servir, amar y glorificar a Dios en los demás a través de la celebración de los sacramentos y de la vivencia de una vida santa”.

Al P. Nathan Wayne lo que le impacta es “que sigo siendo yo con todo lo que implica, pero al mismo tiempo soy un instrumento muy especial para la misericordia de Dios, para llevar Dios en mis manos en la Eucaristía, y con eso me emociono: ¡realmente voy a poder llevar Dios a los demás!”.

“Si todos los caminos llevan a Roma, todos los sacramentos llevan…”
Sobre el sacramento que más les gustaría celebrar o el que más necesitan los hombres hoy, el P. Nathan Wayne nos sorprende con una experiencia que vivió hace tres años: “Cuando estuve en ejercicios de mes, el Señor me pintó en mi imaginación la Última Cena, en donde Él estaba a mi espalda guiándome en la celebración de la Misa. Me susurró en el oído las palabras de la consagración. Cuando me imaginé levantando la Forma en mis manos vi a la gente que yo había encontrado durante mis años de preparación para el sacerdocio: personas de EEUU, Canadá e Italia. Esta experiencia en oración me hizo reflexionar mucho sobre mi vocación como sacerdote”.

El P. Cerrilla antes de ingresar al seminario y actualmente
“Creo que no hay nada más grande que la Eucaristía, Dios mismo que baja del Cielo para quedarse con nosotros, para alimentarnos con su mismo Cuerpo, para hacernos literalmente Dios con Él, para limpiarnos, sanarnos, fortalecernos, santificarnos”, explica el P. Cerrilla. Para él, es el sacramento que más necesitan los hombres “hoy y siempre”, pues es el sacramento al que todos los demás están dirigidos: “Si todos los caminos llevan a Roma, todos los sacramentos llevan, o deben llevar a la Eucaristía”. Ahora bien, no se puede minusvalorar los demás: “Sin sacerdotes no habría Eucaristía, sin bautismo no habría cristianos, y sin la Confesión no habría posibilidad de recibir dignamente el Cuerpo y la Sangre de Cristo”.

Finalmente, el P. Edgar señala que todos los sacramentos “enriquecen de una manera especial la vida sacerdotal, porque podría decir que la confesión es el más importante por ser el instrumento por el que el alma se reconcilie con Dios y con la Iglesia y recibe el abrazo del Padre de las misericordias, pero luego te llena de asombro un bebé al recibir el bautismo y saber que está entrando en la familia cristiana y, por tanto, hay un nuevo hijo de Dios en la Iglesia; o la comunión, la alegría de aquellos que la reciben por vez primera, el fervor con que se acercan después y ver los frutos de la gracia… Eso no se puede comparar, lo mismo dígase del matrimonio, la unción de los enfermos… todos”.



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