15 de octubre de 2015

Jaime Solá, tras entrar su hijo en el noviciado: “Como padre de familia, lo que quieres es ver a tu hijo feliz, contento, en su sitio, y así veo yo a Yago”

Jaime Solá es un barcelonés de 46 años. Está casado con Mariajosé y tienen tres hijos: Paz, Luis y Yago, que entró este año en el noviciado de Salamanca junto a Manuel García de Polavieja y Álvaro García. Jaime conoció la Legión de Cristo a través del P. Agustín de la Vega, L.C., por motivos de trabajo. No pertenece a ningún movimiento. Ama a la Legión, y ve a los legionarios como personas muy bien preparadas humanamente y académicamente, equilibradas, que quieren hacer familia. Y exclama: "¡Cómo no voy a estar contento de que Yago sea de este ejército!”.

LomásRC le ha entrevistado para conocer un poco más de cerca cómo vive un padre como él la vocación de su hijo.





Hay mucha gente que ve con reticencia que sus hijos vayan a un seminario menor, ¿cuál fue vuestra experiencia a lo largo de los años en que Yago estuvo en la apostólica?
Entiendo perfectamente que dejar ir al seminario menor a un hijo de 12 años no es fácil y se prefiera esperar, o que primero se cumplan otros objetivos, metas, que madure más el hijo...

En nuestro caso, nuestros hijos empezaron a ir al colegio Reial Monestir de Santa Isabel, en Barcelona, en el 2003, después de que el P. Agustín de la Vega nos invitase a conocer el colegio. Tuvimos una entrevista con el P. Joaquin Petit, que era el director. En esa época, nosotros buscábamos un colegio definitivo para nuestros hijos. La entrevista con el P. Petit nos encantó: su profesionalidad, su claridad, sin complejos, el ideario del colegio conectaba perfectamente con nosotros como una prolongación de la familia.

Al volver de unas convivencias en Moncada, en diciembre del 2009, dirigidas por el querido P. Ramón Loyola, Yago nos plantea que cree que Dios a lo mejor le está llamando a seguirle, que a lo mejor tiene vocación sacerdotal, y que por qué no probar en el seminario menor de los legionarios que, por cierto, hacia muy poco que nos habíamos enterado de que existía...


Aquí empieza el lío. Muchas conversaciones y todas las preguntas posibles con el P. Ramón, muchas conversaciones entre mi mujer y yo, muchas conversaciones entre Yago y nosotros, oración... En mayo de 2010 nos fuimos acompañados por el P. Ramón a conocer el seminario menor que entonces estaba en Ontaneda, Santander, en un día de puertas abiertas. Así que conocimos a otras familias, con sus hijos seminaristas menores, y conocimos y hablamos mucho con el P. Raúl López, entonces director. Cuánto le debemos al muy querido P. Raúl. Cómo cuidó y formó a Yago. Eso nos gustó mucho. Y en esto quería hacer hincapié: es muy importante que los padres de familia conozcan el seminario menor, convivan, observen, respiren el ambiente de familia, de serenidad, de orden, de paz, de alegría que se respira. Es fundamental.

Claro que teníamos un montón de dudas, de miedos, pero siempre mi mujer aparecía con su argumento: la coherencia. Es decir, nosotros éramos y somos una familia normal, con defectos, miserias, pero procuramos tener fe, procuramos tener la vista puesta en la eternidad, procuramos que, al final, ese sea nuestro objetivo y que las cosas del mundo sean más o menos relativas. Rezábamos el rosario a diario en familia después de cenar.

Y, claro, mi mujer me decía: “Jimmy, si el Señor llama a nuestra puerta a través de Yago y la Legión, y decimos que no, ¿dónde está nuestra coherencia de vida? Si Yago quiere ahora una oportunidad de probar la entrega de su vida al Señor y le decimos que no, que se espere, que cuando sea mayor... si un día en el futuro se despista… ¿Con qué autoridad? ¿Con qué coherencia podremos exigirle, aconsejarle?” Así que, en julio del 2010, probó y tomó su uniforme el 15 de agosto del 2010. Y hasta hoy.




¿Qué sentiste ese día en el que Yago tomaba la sotana?
La noche que Yago tomó la sotana, el 11 de septiembre pasado, fue un momento mágico, único, de Dios, de gracia, de compromiso con la eternidad, de valentía, de sano orgullo, de comunión, de responsabilidad, de mucha emoción también, de esos días que pasan muy de vez en cuando en la vida, días de momentos de Cielo que el Señor nos regala. Con qué sencillez, profundidad, intimidad, respeto, alegría, cariño, presentó el acto en Salamanca el también muy querido P. Jorge Ranninger… Y luego las promesas de los chicos que repetían con el P. Carlos Zancajo. ¡Buff! Me vuelvo a emocionar al revivirlo. Había que estar allí... Uno de los días más emotivos y felices de nuestras vidas, de la familia, de verdad. Comparable al nacimiento de un hijo.

Como padre de familia, lo que quieres es 
ver a tu hijo feliz, contento, en su sitio. Y así veo yo a Yago.

¿Qué ves en los Legionarios que te gustaría que Yago también tuviera?
Por mis circunstancias personales, me ha tocado conocer y tratar con muchas decenas de distintos sacerdotes de estilos bien distintos. Veo a los legionarios personas muy, muy, bien preparadas humanamente y académicamente, y hasta deportivamente, y también veo a sacerdotes muy bien preparados espiritualmente. Veo a gente muy, muy, "profesional", muy "vocacional".

Veo un equilibrio muy adecuado entre oración y apostolado, y veo -cosa que me encanta- un intento y realidad de ser una gran familia, de quererse, de hacer piña y luego irradiar a los demás que pasan por su camino. Hacer una gran familia. Lo he repetido de corazón varias veces, nunca he tenido un sentimiento de perder a un hijo, sino todo lo contrario: de ganar una gran familia, de sumar, de unirme a la familia Legionaria.

Veo sacerdotes sin complejos, que en estos momentos de tanto relativismo, materialismo, desorientación, desánimo, tristeza, vacío, falta de fe en definitiva, falta de confianza.... te cogen por la solapa, te sacuden (con su santa prudencia) y te dan esperanza en que el cielo es real, que existe, ¡que nos lo creamos!

¡Cómo no voy a estar contento de que Yago sea de este ejército!

Ya ha pasado algo más de 1 mes desde que Yago ingresó en el noviciado. ¿Cómo es la relación con él?
¡Pues muy bien! Por mail nos hemos escrito unas cuatro veces cada uno, y suena muy muy bien. Feliz, feliz, metido, muy ilusionado. Ahora toca rezar para que, si esta es nuestra vocación, respondamos y seamos fieles. He oído decir por ahí que la vocación es de la familia...

Acabo con una frase que Yago me comentaba que leyó haciendo vela unos días atrás y que le impactó; y a mí también: "Un amor en cuenta gotas es sólo traición".

1 comentario:

Ann Fabre dijo...

¡VTR! Entrevista del papá de Yago Solá, compañero que hoy se encuentra en el noviciado
de Salamanca y que muchos deberían leer. Información de primera mano que se desconoce
sobre lo que puede significar una vocación. Muchas gracias a Jaime Salá y a Maria José
por todo el cariño y entrega que han sabido dar a Dios. Recemos por las Vocaciones al
Sacerdocio. "Nada que perder y sí todo por ganar".

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